La Violación de los Derechos Humanos en la Frontera

por Enrique Lomas

Con motivo de la Audiencia Informativa sobre Derechos Humanos de los Trabajadores Migratorios Mexicanos, celebrada por el Senado de la República en Tijuana, Baja California, los días 16 y 17 de noviembre de 1990, Enrique Lomas presentó la ponencia que reproducimos a continuación. Ocho años después, esta ponencia no solamente no ha perdido vigéncia sino que continúa siendo la más acertada. Los concéptos vertidos por Lomas así como sus propuestas de solución a este asunto, hoy son ampliamente aceptados por amplios sectores de la sociedad civil, incluyendo aquellos individuos y organizaciones políticas que en ese entonces descalificaron el trabajo de Lomas y del CIEM de Ciudad Juárez. En estos momentos en que las actitudes anti-inmigrantes aumentan en vez de disminuír, esta ponencia adquiere enorme importancia para el movimiento por la defensa de los derechos humanos de los trabajadores migratorios y de sus familias.


Señores senadores: Reconociendo la capacidad de ustedes para estas maratónicas sesiones, confieso que me he cansado, pero que he aprendido mucho en esta reunión, y ello se debe a que ustedes se han motivado para promover esta reunión.

Hablar de las agresiones que los migrantes sufren en su diario peregrinar en todas partes del mundo y muy principaimente en la frontera con los Estados Unidos de Norteamérica, es algo que no tendría fin. Son tan numerosas y cotidianas que muchas de las veces pasan desapercibidas hasta para los que estamos diariamente pendientes de estos sucesos.

Muchas de las personas agredidas por las diferentes corporaciones policiacas que existen a ambos lados de la frontera México-Estados Unidos no denuncian los abusos a que se ven sometidas para evitarse represalias futuras oporque no encuentran los canales adecuados para presenter sus quejas, de ahí que muchos casos queden sin ser debidamente documentados y dados a conocer a la opinión pública.

Son los agentes migratorios, policía municipal, policía judicial del estado, policía judicial federal, agentes aduanales, y la inefable patrulla fronteriza (border patrol) junto a los "polleros", "pasamojados", abogados sedicentes y delincuentes comúnes, los eternos enemigos de los migrantes.

Al referimos a las agresiones que Ios migrantes sufren día a día no podemos reducirnos a Ios casos que recientemente han ocurrido, hay que hacer referencia a Ios más posibles, no importa que estos hayan sucedido tiempo atrás, todos son importantes y hay que remarcarlos, con el propósito de que llegue por fin el día en que los Derechos Humanos de Ios migrantes sean plenamente respetados.

La violación de los Derechos Humanos de nuestros connacionales no es nada nuevo. Ya en 1920 un funcionario mexicano opinaba respecto a las agresiones que las clases humildes de esta frontera sufrían a manos de las autoridades migratorias estadounidenses: "Nuestras clases humildes, obreros, campesinos y clase media, soportan bochornos, malos tratos, molestias y hasta vejaciones para pasar al lado americano, como son las obligaciones de inspección, desinfección, vacuna, baños de gasolina, etc., que toleran porque defienden y quieren aprovechar hasta el último centavo del peso que han ganado con sacrificio inmenso".

Esto, que es a todas luces vergonzoso, sigue ocurriendo en la frontera México-Estados Unidos después de transcurridos ó 0 años, y más aún puesto que el número de migrantes muertos y heridos va en aumen conforme nos acercamos al siglo XXI.

El director del Centro de Estudios Migratorios de la ciudad de Tijuana, B.C., José Luis Pérez Cancbota, en un informe dice que "Durante 1988 fueron decenas de muertos en la frontera México-Estados Unidos, algunos asesinados por la espalda y esposados. En los últimos cinco años, sólo en el estado de California, se tiene un registro de 1500 cadáveres no identificados presumiblemente de migrantes indocumentados, en su mayoría mexicanos, que por trámite fueron a dar a los hornos crematorios, sin que autoridad mexicana alguna se interesara por investigar sobre estos casos".

El Ciem de Reynosa nos informa que el viacrucis de las mujeres migrantes que provienen de Centroamérica es algo real. Las mujeres que son detenidas en tránsito en calidad de ilegales por la patrulla fronteriza y que son guapas, se ven obligadas a proporcionar sus domicilios y números telefónicos, para posteriormente ser Iocalizadas por agentes de la border patrol quienes les exigen citas de tipo sexual, o de otra forma serán deportadas.

En esta frontera [Ciudad Juárez] "también hace aire", dice el refrán popular. Aunque con menos intensidad que en la frontera Tijuana-San Diego, aquí hemos tenido y seguimos teniendo, casos de agresiones en contra de migrantes mexicanos y centroamericanos.

Casos concretos
El 13 de septiembre de 1987, Carlos Zepeda fue golpeado con una linterna de mano por un agente de la border patrol cerca del puente de Waterfill y dejado tirado sin sentido. Cuando despertó se encontraba en el hospital Thomason de El Paso, Texas, con una tremenda herida en la cabeza.

El 12 de marzo del mismo año Octavio Romo Chávez recibió un balazo que se le quedó incrustado en una pierna en la rodilla izquierda. Esto sucedió por el rumbo de Anapra, y el culpable fue un agente de la border patrol. Su caso está en Corte en espera del juicio correspondiente.

El 8 de junio de 1987 la pareja de agentes de la border patrol, Ramón Vargas Jr. y Glinns Majors, jalan la cuerda del "tubo" que traslada a varios indocumentados hacia los Estados Unidos, allá por el rumbo del galgódromo y muere ahogado Armando Valenzuela Macias, quien al caer al Río Bravo no tuvo manera de salvarse pues no sabía nadar. Este caso fue Ilevado a Corte y el juicio se celebró apenas el día 25 de abril de este año. Los familiares de Armando están en espera de la resolución del juez Lee [Hudspeth], de la Corte Federal de El Paso, Texas.

El 20 de junio de 1988, es golpeado sin piedad Manuel David Alvarado Burciaga. El agente de la border patrol, Joe Estrada fue el autor del atentado. Manuel Alvarado resultó con el brazo derecho dislocado.

Arturo Delgado Hernández, fue tundido a macanazos por dos agentes de la border patrol "altos y güeros". Su delito fue correr cuando le marcaron el alto.

El 2 de julio de 1988, Israel García Guerrero, de 27 años fue golpeado por agentes de la border patrol, por el rumbo de las vias del ferrocarril en El Paso, Texas, resultó con el dedo anular izquierdo roto.

El 12 de abril de 1987, la border patrol cruzó la frontera, y con el pretexto de que en una humilde vivienda, propiedad de José Meza, se reunían varios indocumentados, sin rubor alguno, violando todas las leyes de su país y las nuestras le prendieron fuego a la humilde choza.

Norberto Casas, trabajador juarense que acostumbra cruzarse a los Estados Unidos para trabajar, relata la amarga experiencia que tuvo al ser detenido por agentes de la border patrol:

"El jueves pasado me pasé el Río Bravo a la altura del Infonavit Fidel Velázquez, de ahí me dirigí a la zona que se conoce como Azcárate, eran aproximadamente las 11 de la noche. Allí fui detenido por una unidad de la border patrol de donde bajaron cuatro oficiales fuertemente armados y hasta con chalecos blindados, me esposaron y me arrojaron al interior de la "perrera". Durante toda la noche presencie el patrullaje y ya cerca del amanecer había cinco ilegales más a bordo de la camioneta suburban. Fuimos concentrados en la oficina de migración del centro de El Paso, fichados y arrojados a la garita intemacional de Fabens, cerca de las cinco de la mañana. Nos trataban como vulgares delincuentes, para los oficiales de la border patrol no hubo distingos entre trabajadores y ladrones, los golpes, los empujones y las palabras altisonantes fueron la serenata de esa mala noche. Lo peor del caso es que no pudimos hacer nada para defendemos. Esto sucedió la noche del 23 de febrero de 1989.

Y para que abundar, lo que hasta este momento se ha denunciado aunado a estos casos y otros, muestra feacientemente, que la violación de los Derechos Humanos de los trabajadores migratorios mexicanos es algo irrefutable. Aquí y allá, en México y Estados Unidos, los migrantes no son reconocidos como personas honorables, dignas de consideración y respeto, se les da trato de "cosas", inútiles e inservibles.

La más reciente hazaña de las autoridades migratorias y de aduanas estadounidenses, en la frontera Ciudad Juárez-El Paso, Texas, ha sido la de revisar exhaustivamente automóviles y personas. A pesar de que el Procurador de Justicia de Norteamérica, en mayo de 1987, expidió una póliza, es decir, una orden de que esta revisión no se hiciera en la forma en que actualmente se hace, con militares, perros antidrogas, preguntas, abrir de cajuelas, hurgar en las bolsas de las mujeres, etc. Ellos lo están haciendo, seguramente recibiendo órdenes de más "arriba".

En el puente Santa Fe, por donde el cruce de personas con visa o mica local es más intenso y las filas se prolongan a todo lo largo del puente, se ha calculado que la aglomeración de personas tan sólo en la entrada de las garitas de revisión ha Ilegado a las 1500, y el tiempo para cruzar la inmediata frontera ha Ilegado a ser hasta de 1 hora o más, lo que normalmente toma menos de 5 minutos.

Esta gente vejada, son los descendientes de aquellos, obreros y campesinos, a que hace referencia el funcionario mexicano, cuyos nombres se pierden en el tiempo y que ya en 1920 tenían que soportarlo todo, con tal de pasar al lado americano a hacer rendir su peso, ganado con "sacrificio inmenso".

Ahora bien, aquí se ha utilizado con cierto desdén, por el honorable Cónsul General de México en Los Angeles, José Angel Pescador, la palabra drama "no dramaticemos" dice él, parafraseando. Utilicemos todas las instancias para abordar el problema de la violación de los Derechos Humanos de los trabajadores migratorios pero, cómo se puede uno olvidar de toda esa gente, agredida, vejada, asesinada sin dramatizar. Si a una sola persona le son conculcados sus derechos como ser humano, ya es motivo de preocupación extrema, ahora cuando se trata de miles, como el propio cónsul reconoce, esto viene a ser real y verdaderamente dramático.

Ahora usamos todos los recursos con que se cuenta para estos casos, las interparlamentarias, la diplomacia, las notas de protesta, etc., o como dijo una distinguida dama en su ponencia del día de ayer "busquemos la concertación", ¿pero en qué condiciones?, ¿de igualdad? Creo que sería más fácil, cambiar la política económica que el actual Gobiemo de la República ha adoptado, y proporcionar al pueblo trabajador mexicano empleo con un salario constitucional, es decir, suficiente para alimentación, vivienda, vestido, educación, salud, recreación, etc., que, convencer a los Estados Unidos Norteamérica, de cambiar su posición racista, discriminatoria y violadora de los Derechos Humanos de nuestros connacionales.

No es pesimismo, es la realidad por desgracia. La historia nos enseña mucho. Es muy poco lo que hemos conseguido, haciendo tratos con nuestro poderoso vecino, el Tratado de Guadalupe-Hidalgo de 1848, no se respetó, los tados de el uso del agua, el de contaminación en Ias zonas fronterizas, etc., igualmente.

Los Estados Unidos de Norteamérica, son expertos en violar tratados. No se respetarán nunca sus tratados como no se respetaron los tratados con las naciones indígenas de Norteamérica, y sus tierras, cultura, lengua y costumbres religiosas, fueron hechas añicos, sin consideración alguna. Por esto mismo los apaches fueron de tal manera fragmentados, de tal manera -y esto lo debe saber perfectamente el compañero Senador del estado de Chihuahua- en la zona Tarahuma existe todavía una pequeña tribu pima y otra que se localiza cerca de Phoenix, en el estado de Arizona.

Lo mismo ocurrió con los O'dam, conocidos también como "la tribu del desierto", al no respetarse el Tratado de Guadalupe-Hidalgo una parte quedó en Norteamérica y otra en México -en Arizona y Sonora-. Por otra parte, declaraciones recientes del Presidente Bush son claras y tajantes, cuando dice que "Tenemos que enviar a nuestra frontera sur, mayor armamento, y dar mayores facultades a los agentes para combatir el narcotráfico, hay que enviar fuerzas a la frontera con México, semejantes a las de un huracán".

De ninguna manera pienso que debemos usar métodos peligrosos o descartar las instancias que ya existen para el diálogo y buscar soluciones civilizadas a la problemática, que en esta ocasión nos congrega, pero honestamente debemos reconocer que cualquier intento concertación con el país más poderoso del orbe, se dará en una posición de debilidad. El pueblo de México está como ausente en estas concertaciones, los mexicanos todos, debemos participar para la solución de este grave problema.

Yo creo que la movilización de pueblo y gobierno pacífica, reclamando respeto a los derechos de los trabajadores migratorios, nos Ilevaría a la mesa de las negociaciones, en mejores condiciones, más fuertes, más dignos. Pero insisto, la solución está en casa. Ordenemos la casa, demos a sus ocupantes una vida digna y los problemas serán cosa del pasado.

¿Será acaso esto un sueño? ¿Una utopía? Tal vez, pero en todo caso es sueño, una utopía que con voluntad política, se puede Ilevar a la realidad.

Muchas gracias.


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