Pedro Gomez.
Pedro Gómez laborando de bracero en un rancho en Levelland, Texas, en 1957.


Pedro Gómez y Elvis Presley...

Don Pedro Gómez alguna vez soñó con ser un artista famoso. No lo logró. Desde muy chico aprendió el trabajo del campo en el rancho de su padre, allá en "Los Hernández", Guanajuato. Luego, en cuanto cumplió la mayoría de edad se enroló de bracero para iniciar toda una vida, más de 40 años, de trabajo agrícola en los Estados Unidos. Y aunque no llegó a ser un artista famoso, don Pedro se puede jactar de ser probablemente el único trabajador agrícola mexicano que haya cantado a duo con el rey del rock-and-roll, el mismísimo Elvis Presley.

El encuentro entre "el rey" y Pedro Gómez ocurrió por allá en 1956.

Era su segundo año de contratado como bracero. Tendría unos 21 años y se encontraba laborando al lado de su padre, Pedro Gómez Domínguez, en el rancho de W.G. Cunningham en Levelland, Texas. En ese entonces, Pedro ya sabía algo de inglés ya que su novia, Manuela Rivera, se lo estaba enseñando poco a poco. Inclusive, le había escrito en un papel la letra de una canción muy popular de Elvis Presley, "Love me tender", que Pedro rápidamente aprendió y que cantaba, según él, igual que el mismo rey del rock.

Un día, Pedro acompañó a su padre y a otros braceros a Lubbock, Texas, a donde acudían regularmente a abastacerse de comestibles y otros artículos, a cortarse el cabello, para enviar dinero a sus hogares y para divertirse.

Resulta que el teatro principal de Lubbock estaba exhibiendo la película "Love me tender" y como atracción especial se anunciaba la presentación en vivo de "el rey". Pedro no la pensó dos veces y le pidió permiso a su padre para entrar al cine y poder conocer a Elvis Presley en persona. Al principio a Pedro grande no le pareció buena la idea pero le dió permiso recomendándole que no se fuera a meter en problemas. Convinieron que don Pedro lo esperaría afuera.

El teatro estaba a reventar, principalmente de jovencitas histéricas que cada vez que escuchaban el nombre de Elvis o la voz de Elvis, gritaban. Probablemente Pedro era el único mexicano y de seguro el único bracero dentro del teatro. Le tocó en la mitad de la sala. El ambiente dentro y fuera del teatro era bastante festivo y ruidoso, algo inúsitado en Lubbock, una población tranquila y conservadora de la llamada región del "panhandle" (aza del sartén) de Texas. Enmedio de la algarabía dió inicio la proyección de la película. El público no se perdía ni un sólo instante de la película y el entusiasmo aumentaba en cada instante hasta que llegó el momento esperado, el intermedio durante el cual se presentaría el idolo.

Love me tender...Un rúgido colectivo estremeció el teatro cuando Elvis Presley, de carne y hueso, salió de entre el telón. Cuando saludó al público todo mundo se levantó. Los aplausos y los gritos eran ensordecedores. Las jovencitas de las primeras filas se desgañitaban y extendían sus brazos hacía donde estaba "el rey" tratando de tocarlo. Algunas de ellas lloraban y cuando menos hubo un desmayo.

Elvis pidió silencio y el ruido bajó de volúmen. Se disponía a cantar la canción tema de la película, "Love me tender" y parado enmedio del foro, preguntó si había alguien del público que lo quisiera acompañar. El público estaba extasiado y nadie contestó. Elvis gritó varias veces: "Nobody?" En eso, Pedro Gómez se levantó de su asiento gritando y alzando los brazos para hacerse notar enmedio de la ruidosa muchedumbre, gritó: "Yes! I do! I do!" La misma energía de la muchedumbre empujó a Pedro Gómez hacia el foro que logró llegar y subir hasta estar cerca de su ídolo. Elvis lo saludó y le preguntó que si sabía inglés. "Little bit", contestó nerviosamente Pedro. El joven bracero estaba deslumbrado, parecía un sueño. Elvis le hizo algunas preguntas y cuando Pedro le dijo que era bracero mexicano, se escucharon gritos de "¡Viva Mecsicou!" y sonoros aplausos solidarios. Elvis le dió instrucciones de acompañamiento en segunda voz y le advirtió de que en cuanto las jovencitas empezaran a tratar de subir al templete, Pedro debería brincar a la parte trasera del foro para ponerse a resguardo. Empezó la canción y efectivamente, los ánimos fueron aumentándo hasta que parecía que nadie iba a poder contener al compacto grupo de jóvenes de la primera fila. Las jovencitas empezaron a tratar de subirse al foro y cuando Pedro previó que la muchedumbre se venía encima de ellos, saltó hacia atrás buscando ponerse a salvo. Alcanzó a ver como un grupo numeroso de sheriffes rescataban a Elvis de las garras de sus incontrolables admiradoras. Era la euforia total, a Pedro le daba vueltas todo y sólo Dios sabe cómo logró salir del teatro.

Cuando salió su padre estaba esperándolo cruzando la calle. Se acercó a él y como notó cierta preocupación y ansiedad, le preguntó cómo se sentía. "Está bien, apá?", le dijo. "¿Es cierto que te subiste al foro a cantar?", le preguntó Don Pedro. Como la respuesta fue afirmativa, el padre le dijo solemnemente: "No te vayas a meter en problemas... Acuerdáte que tenemos un compromiso con mister Cunningham..." Como buen hijo, Pedro Gómez le aseguró a su padre que no tenía ningún plan de desertar y violar su contrato de bracero. Una vez que la respuesta despejó la preocupación del padre éste le dió una palmada amistosa en la espalda y le dijo: " Bueno, olvidalo, vamonos a cenar..."

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