Los primeros migrantes a los EUN

campesinos.
Campesinos mexicanos de Tlahualilo, Durango, 1930.


Ya es del dominio público que con motivo de la invasión norteamericana y el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, en los años de 1846-47, México es despojado del 45 por ciento de su territorio original. Las ideas angloamericanas del Destino Manifiesto que ponderan el derecho de expandirse por derecho divino y de dirigir los destinos de los hombres y mujeres bajo el pretexto "civilizador", hicieron posible que lo que actualmente comprende los Estados de Texas, Nuevo México, Arizona y California, un millón 528 mil 241 kilómetros cuadrados habitado por más de cien mil personas, pasara a ser propiedad de los Estados Unidos de América.

A partir de entonces el trabajador mexicano en la Unión Americana se verá sujeto a vejaciones, discriminación y explotación desmedidas. La expansión de los ranchos ganaderos en Texas y Nuevo México, y el aumento de la producción fructícola en California en los años de 1850 y 1880, requirieron de una mayor cantidad de mano de obra y los rancheros intentaron solucionar el problema importando mano de obra extranjera. Primero fueron los trabajadores chinos que en número de más de 200 mil fueron contratados legalmente para el cultivo de los campos californianos, pero el racismo y la xenofobia de los angloamericanos obligó a los legisladores a aprobar la Ley de Exclusión de Chinos. Trabajadores japoneses sustituyen a los chinos en las mismas pésimas condiciones de trabajo que estos pero, los japoneses fueron expulsados del país en 1903 y sustituídos por trabajadores filipinos.

Con la construcción del ferrocarríl entre México y Estados Unidos entre 1880 y 1890, gran cantidad de trabajadores mexicanos que encontraban mayores posibilidades de empleo en el suroeste de Norteamérica se emplearon como peones de vía. Se dice que ya para esas fechas el 60 por ciento de las cuadrillas que trabajaban en el ferrocarríl del oeste eran mexicanos.

Rodolfo Tuirán, en su estudio titulado "Pasado y Presente de la Inmigración Mexicana a los Estados Unidos", dice que las primeras corrientes de trabajadores migrantes a los Estados Unidos estaban compuestas por: experimentados mineros, peones libres provenientes de las haciendas ganaderas de los estados de Sonora, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas, peones endeudados o encasillados que huían de las haciendas mexicanas tradicionales, pequeños productores independientes afectados por desastres naturales o las incursiones de las tribus indias, y trabajadores que fueron atraídos durante la Guerra de Secesión, por el florecimiento mercantil de localidades fronterizas mexicanas y que al declinar el auge se quedaron sin trabajo.

En el transcurso de los años de 1850 a 1880, 55 mil trabajadores mexicanos emigraron a la Unión Americana y se concentraron en localidades que poco antes habían pertenecido a México; 63 por ciento en Texas, 13.7 en California, 7.6 en Nuevo México y un 3.1 por ciento se concentró en otros estados norteamericanos. Para esas fechas la incorporación de trabajadores mexicanos a la economía estadounidense era bastante importante en los rubros de la agricultura comercial, la industria minera, la industria ligera y los ferrocarríles. Cabe hacer notar aquí que, las condiciones de trabajo y los salarios de los compatriotas eran por demás deficientes, pues la explotación era intensiva y los salarios muy bajos.

Cruzando la frontera.
Civiles cruzan a El Paso, Texas, para escapar de la Revolución de 1910.


La migración se intensificó con la Revolución Mexicana de 1910. Se estima que entre los años de 1910-1917, emigraron a los Estados Unidos un promedio de 53 mil trabajadores al año. Otro factor que contribuyó a la migración de trabajadores mexicanos a Norteamérica, fue la primera guerra mundial de 1914, en esa época los trabajadores mexicanos se desempeñaron bastante bien en las ramas no sólo de la agricultura sino también en la industria y los servicios, algunos se emplearon en la industria del fierro, como maquinistas, mecánicos, pintores, tapiceros y plomeros. En esos años la inmigración se facilitaba para los trabajadores mexicanos porque se les necesitaba, había agencias de empleo que trabajaban en el interior de México para contratar a quienes quisieran laborar en el ferrocarríl y en la agricultura principalemente. Las constantes quejas de los trabajadores mexicanos en los Estados Unidos, por los atropellos a sus derechos laborales por parte de los patrones estadounidenses, movió al gobierno mexicano, presidido en 1920 por Venustiano Carranza, a expedir un modelo de contrato que contenía las garantías que otorga el Artículo 123 de la Constitución Política de México. En este contrato se exigía a los rancheros empleadores norteamericanos, que el trabajador tuviera el derecho de llevar con él a su familia durante el tiempo de su contrato. No se permitía la salida de ningún trabajador hacia los Estados Unidos, sin un contrato escrito, firmado por un oficial de migración, que especificara qué salario iba a recibir, el horario de trabajo, el lugar de destino y otras condiciones por el estilo.

En 1924, por acuerdo del Congreso Norteamericano, se funda la "Border Patrol." Este diabólico invento, marca un hecho de suma importancia para los trabajadores mexicanos, de ahí en adelante su calidad migratoria cambia drásticamente y se convierte en un prófugo de la ley, obligándolo a vivir escondido para no ser aprehendido y deportado. De ahí en adelante nace la chocante categoría de los trabajadores "ilegales" que como una letra escarlata han llevado millones de mexicanos y centroamericanos prendida al pecho injustamente.

Con lo anteriomente expuesto, podemos darnos una idea del aporte de la mano de obra mexicana desde tiempos bastante remotos, al desarrollo de la economía y prosperidad de los Estados Unidos de América. Los mexicanos, invariablemente han desarrollado un trabajo eficiente y esforzado en el vecino país a cambio de bajos salarios, malos tratos, discriminación y desprecio. Entre los años de 1928 se esgrimieron argumentos de tipo racista, mismos que a pesar de los años transcurridos no ha sido posible erradicar de la mentalidad angloamericana. Los mexicanos, decían y dicen ellos, son inferiores biológica, laboral y culturalmente. En 1929, durante la Gran Depresión estadounidense se instrumenta otro control de los trabajadores inmigrantes mexicanos: se les niega la visa a todos aquellos que no probaron tener un empleo seguro en los Estados Unidos, so pretexto de que no fueran una carga pública. Se les advirtió, que a los que habían sido expulsados del país por no tener documentos, se les consideraría como a criminales si intentaban introducirse de nuevo al país.

Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, norteamerica volvió a necesitar brazos y volteó una vez más hacia sus vecinos en busca de auxilio.

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